Recientemente los sindicatos y la patronal han firmado un pacto de moderación salarial con el objetivo de mantener el empleo y reducir la temporalidad; un acuerdo para generar confianza en la economía y abordar a través del diálogo social las necesarias reformas del mercado de trabajo que el Gobierno de España propuso el pasado 2 de diciembre en el marco de la Estrategia de Economía Sostenible.
La Estrategia de Economía Sostenible pretende sentar las bases de un nuevo paradigma económico que resuelva las debilidades estructurales del sistema actual; y que nos permita configurar un modelo económico más eficiente, más justo desde un punto de vista social y más respetuoso con el medio ambiente.
El futuro desarrollo económico del país ha de permitir consolidar y ampliar el Estado del Bienestar. Asimismo ha de garantizar su permanencia y desarrollo para el disfrute de las futuras generaciones. La palabra clave en la etapa en la que nos encontramos es pues, sostenibilidad; pero para que el sistema sea sostenible debemos abordar, a mi juicio, diferentes retos de carácter económico y social:
El envejecimiento de la población, que nos obliga a pensar cómo abordar el mayor gasto social que supone con las aportaciones de una población activa que resulta escasa.
La garantía de crédito para familias y empresas por parte del sistema financiero
La mejora de la eficacia e eficiencia de las Administraciones Públicas para que el gasto público se oriente en mayor medida hacia la calidad de los servicios públicos
La configuración del mercado de trabajo actual que presenta debilidades estructurales como la alta flexibilidad en la salida del mercado y la rigidez en el retorno; la excesiva segmentación entre el empleo fijo y el temporal; la marcada dualidad de la calidad del empleo entre el empleo público y el privado; la rotación en el empleo temporal; la escasa inversión en formación de los trabajadores y las trabajadoras que dificulta su estabilidad laboral
Así pues, para salir cuanto antes de la crisis y dar pasos en la configuración del modelo económico postcrisis se han de abordar una serie de reformas en el mercado de trabajo que sean garantes no sólo de la igualdad de oportunidades para toda la población sino también del aprovechamiento eficiente de todos los recursos disponibles en el mercado de trabajo.
En esta línea se han inscrito las políticas impulsadas por el Gobierno Socialista desde la pasada legislatura que han sentado las bases para la incorporación de la mitad de la población al mercado de trabajo de una manera definitiva. Me refiero a las reformas estructurales para la incorporación de las mujeres al mercado de trabajo que se han iniciado gracias a la Ley de Autonomía Personal y Atención a la Dependencia, el desarrollo del tramo educativo de 0 a 3 años, las medidas incluidas dentro de la Ley para la Igualdad efectiva entre hombres y mujeres para el apoyo a la maternidad y la paternidad.
En coherencia con esta trayectoria iniciada hace seis años se incluye ahora en las líneas de actuación en el mercado de trabajo para su discusión con los interlocutores sociales en el marco del diálogo social que impulsa el Gobierno una línea de actuación para seguir avanzando en la igualdad y la no discriminación en el trabajo entre mujeres y hombres